martes, 6 de septiembre de 2011

“La lectura es conocimiento...”

       “La lectura es conocimiento y, para mí, el afán del ser humano es la búsqueda del conocimiento”. Así se expresó la poeta puertorriqueña Vanessa Droz Martínez, quien pertenece a la llamada Generación del 70.

      Esta poeta nació en Vega Baja. Estudió Literatura Comparada e Historia del Arte en la Universidad de Puerto Rico (UPR), recinto de Río Piedras. En el 1980 fundó, junto a otras escritoras puertorriqueñas, la revista cultural Reintegro. Ha publicado dos libros de poesía: La cicatriz a medias (1982) y Vicios de ángeles y otras pasiones privadas (1996). Este último le mereció el primer premio del Instituto de Literatura Puertorriqueña (compartido con Enrique Laguerre) por el mejor libro publicado ese año.

     Vanessa Droz ha sido periodista, líder comunitaria, columnista y crítica de arte. Actualmente tiene su propia empresa de relaciones públicas y diseño gráfico.


      “La lectura es un placer”, comentó. Leer es parte de su quehacer diario y disfruta hacerlo. Los tres libros que más le han impactado en los últimos siete años son: Bartleby y compañía, El manuscrito carmesí y Ficciones.

      Bartleby y compañía, de Enrique Vila-Matos, puede ser considerado como un texto de crítica literaria. El libro trata de los escritores que han optado por no escribir más, ya sea temporalmente o definitivamente. El autor analiza lo que significa la opción del silencio en lugar de seguir escribiendo. Habla de la infinidad de razones que puede tener un escritor para no escribir y lo importante y necesario que, muchas veces, suelen ser esos silencios.

     “Me gustó mucho el libro porque yo creo que hoy día hay muchos escritores que escriben para el mercado en lugar de escribir porque lo necesitan y porque tienen algo que decir. Muchos escriben por reconocimiento. La opción del silencio me parece sumamente importante antes de dejarse arrastrar por las exigencias del  mercado. Éste es un libro que permite mucha reflexión sobre lo que significa realmente el oficio de la escritura”.

     El manuscrito carmesí, de Antonio Gala, es la biografía novelada de “Boabdil el Chico”, el último sultán de Granada. En este libro se dan testimonios de una vida de gozos y sufrimientos por la que desfilan una galería de personajes históricos.

     “Es una obra maravillosa. Boabdil como personaje histórico es interesantísimo. Había designios de cómo él estaba destinado a ser el último rey moro. El libro, además, expone todo ese trasfondo político de lo que está sucediendo en España en el siglo XV con los árabes. Es una época fascinante”.

     Ficciones, de Jorge Luis Borges, es una antología de cuentos de diversos temas: el destino, el tiempo, el ser humano, etc. Incluye relatos detectivescos y cuentos de índole fantástico, entre otros.

      “Lo que más a mí me gusta de Borges en ese libro es el tema de los seres humanos como ficción,  como un invento de nosotros mismos y de los demás. Este libro lo he releído tres veces en mi vida porque es uno de los libros más inteligentes que he conocido, es decir, aporta conocimiento, ilumina la realidad de cada uno”.

      Para Vanessa Droz un buen libro es aquél que tiene fluidez, profundidad y que aporta entendimiento, sobre todo eso, que aporta al aprendizaje. Para ella el ser humano está constantemente en búsqueda de conocimiento. A veces lee un libro por casualidad o por recomendación de sus amigos. Nunca lee lo que está de moda.

     En su trabajo de relaciones públicas tiene que escribir mucho y revisar los textos que le envían. Tanto  la lectura como  el dominio del español le han ayudado mucho en este quehacer. Éste es el modo en que se gana la vida, pero su verdadera pasión es la literatura.

     En cuanto a la importancia de la lectura para la mujer actual, la poeta comentó: “La mujer tiene que leer para tener cultura general porque, como cualquier ser humano, tiene que darse cuenta de que una de las cosas que más atenta contra su desarrollo es la especialización de conocimiento de las áreas de trabajo. La mujer cada día tiene que exigirse más y trabajar más duro que el hombre. No se trata de luchar contra el género masculino, sino que una, como mujer, tiene que esforzarse en ser una mejor persona en todos los niveles. Competencia quiere decir que tú tienes que hacer las cosas bien por ti misma, independientemente de lo que esté haciendo la gente alrededor tuyo”.

Nota: Este artículo es parte de una serie de entrevistas bajo el título "Qué libros leen las profesionales puertorriqueñas del siglo XXI",  2003.

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